Cómo facturar tus proyectos

Tiempo de lectura: 4 minutos

Sin duda alguna, el cómo facturar tus proyectos será una de las preguntas más importantes y que más veces te has hecho, tanto si ya gestionas tu propio negocio como si te estás planteando hacerlo en un futuro.

Y estas son las preguntas que te harán sin parar cuando ofrezcas tus servicios: ¿Cuánto cuesta una página web? ¿Cuánto me cobrarías por desarrollar esta app? ¿Hay algún sitio en tu página web en el que pueda ver tus tarifas?

Yo soy el primero que se ha tenido que enfrentar a estas preguntas, y por supuesto me sigo topando con ellas. Además, en un mundo como este, en el que hay tanto intrusismo laboral, en el que cualquiera puede hacer una página web sin tocar una línea de código («¿xxx.xx € por una web? ¡Si mi sobrino me la hace gratis!»).

Formas de facturar

Aunque hay varias formas de facturar por nuestros trabajos como freelance, principalmente nos encontramos ante dos maneras:

  • Por horas: bien estimamos unas horas por proyecto y un precio hora y de ahí calculamos el precio final o bien informamos a nuestro cliente del precio/hora y al finalizar le pasamos un reporte con las horas dedicadas multiplicadas por el precio/hora.
  • Por proyecto: valoramos el proyecto en su conjunto y le damos un importe a su desarrollo. Esto es más sencillo cuanta más experiencia tengamos, ya que sabemos mejor cuánto tiempo dedicamos a cada tipo de proyecto y corremos menos riesgo de equivocarnos con las horas dedicadas.

¿Qué prefiere el cliente?

Hablando claro: el cliente quiere pagar lo mínimo posible, en muchas ocasiones todo le va a parecer caro. Esto va a ser así en una alta cantidad de los casos, en los que los cambios y las horas extra se sucederán uno tras otro, ahogando la rentabilidad del proyecto, haciendo que nos digamos a nosotros mismos: ¿por qué *** tuve que decir que sí a este proyecto?

Esto siempre y cuando no nos topemos con un cliente que valora y respeta nuestro trabajo, que entiende el valor que le podemos aportar, que respeta nuestros fines de semana y nuestras vacaciones y que tiene en consideración que a los autónomos también nos gusta comer cada día. Es lo que podríamos llamar «el cliente unicornio 🦄» y creedme, haberlos haylos, yo mismo tengo 2 o 3 de estos, que además tengo la suerte de trabajar con ellos de forma recurrente.

Por tanto, no pienses tanto en lo que prefiere el cliente, ya que sus preferencias en muchas ocasiones van a estar enfrentadas a tus intereses. De modo que analiza el proyecto, valora qué te conviene más a ti y plásmalo en el presupuesto. 

Tip #1#: No detalles demasiado el presupuesto, esto dará pie a que el cliente empiece a quitar conceptos que cree no son necesarios, solo por ahorrarse unos euros, puesto que no entiende como tú las necesidades del proyecto en su totalidad.

Otras vías

Uno de los grandes problemas en muchos proyectos es lo que comentaba en párrafos anteriores: las horas que se pierden en cambios, añadidos, nuevas ideas que le surgen al cliente y que no estaban presupuestadas…Si estás empezando, lo normal es que «te comas» muchas de estas horas, yo mismo lo he hecho en multitud de ocasiones. Hasta que dije «basta».

Te acabo de decir que no detalles demasiado los proyectos. Seré más específico:

Tip #2#: No detalles demasiado los conceptos que componen el presupuesto, entendido como desglosar el importe total. Haz justo lo contrario con las condiciones del presupuesto. Sé minucioso con qué incluye y qué no incluye. Cuanto más lo seas, menos problemas tendrás en el futuro.

Si tienes en cuenta este consejo, podrás poner en práctica esta tercera vía a la hora de presupuestar:

  • Incluir paquetes de horas: presupuestamos por ejemplo el desarrollo de una web e indicamos que el importe total incluye la contratación de dominio y hosting, el desarrollo de la web y la introducción de contenidos de la misma, así como una pequeña formación al cliente en el uso de la plataforma. Detallamos las secciones y funcionalidades que tendrá la web y, a partir de ahí, dejamos claro que todos los cambios, imprevistos e ideas geniales que tenga el cliente se facturarán aparte.

Este «se facturarán aparte», podría entenderse como que llegados a ese punto volveremos a valorar necesidades y realizar un nuevo presupuesto, pero no me refiero a eso. La idea es predefinir unas «bolsas de horas» y todos esos cambios ir descontándolos de ahí. 

Aquí ya entrará nuestra honestidad y la confianza del cliente pero no debería representar mayores problemas. Una buena idea suele ser utilizar algún «time tracker» como Toggl para obtener reportes de las horas dedicadas al proyecto.

Recomendaciones 

Mi recomendación personal, tras mis años de experiencia como freelance, es cobrar por proyecto. No es justo que si cada vez tenemos más experiencia y trabajamos mejor y en menos tiempo, cada vez cobremos menos ¿verdad? Podríamos subir el precio por hora, pero el cliente no va a entender las múltiples subidas que tendríamos que ir aplicando.

Además, un proyecto web, un diseño o el desarrollo de una aplicación a medida es algo difícilmente divisible en conceptos detallados, ya que es algo complejo que incluye multitud de aspectos y variables. En alguna ocasión he incluido paquetes de horas (obviamente, cuantas más horas nos contraten, bajaremos el precio/hora para hacerlo más atractivo), pero nunca he cobrado por horas, a excepción de la formación presencial. En ese caso, imparto «x» horas de formación, y tengo un precio por hora de formación, por lo que el cálculo es sencillo. 

Eso sí, siempre súmale al proyecto alrededor de un 20% del total que estimes inicialmente ya que SIEMPRE va a haber imprevistos, cambios de última hora e ideas geniales de nuestro cliente que no estaban previstas y por las que no va a querer pagar. Así que, en vez de enfrentarnos a el, siempre será más recomendable que lo incluyamos en el presupuesto inicial. Recuerda, que no siempre tenemos la suerte de encontrarnos con un cliente 🦄.

¿Y tú, cómo facturas por tus proyectos?

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